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RAMON FRIAS, Tenerife.
Para que nos hable de esta paloma y su historia en la colombofilia, hablamos con José M. Afonso.
¿Desde cuándo practica esta disciplina deportiva?
Desde el año 1984. Comencé como todos, con palomas que me regalaron, las crucé y de ahí salieron los primeros pichones. Así hasta el día hoy.
Ha viajado sólo en dos clubes, Taco y Mensajeras de Aguere, ¿cómo han sido estos años?
Bueno, en Taco prácticamente lo he ganado todo. Primeros premios en el 2000, subcampeón social en 2001, campeón social 2003, campeón de pichones en 2000. Gané 1.100.000 pesetas en la suelta de otoño organizada por el Club Colombófilo El Cabo. En Taco comprobé una paloma de 510 kilómetros, la única que llegó en el día a las siete y media de la tarde. En los dos clubes he metido palomas prácticamente de todos los fondos, Cabo Juby, Tan Tan, Essaquira, Cabo Ghir, Safi y ahora Casablanca. En fin, muchas alegrías.
Háblenos de ese logro, de su paloma, ese macho rodado.
No se puede describir la alegría que te da un animalito como este, que recorre una distancia de 1.008,658 kilómetros (línea recta), que hay desde Casablanca a mi palomar en once horas cuarenta y un minutos sin parar, prácticamente, voló kilómetro y medio cada minuto, a una velocidad de 1.438,200 metros por minuto. Cuando lo tienes en tus manos, lo miras, piensas y hablas con él, sabes lo que ha hecho, sabes lo que ha logrado, nada más y nada menos que ser la paloma canaria que ha conseguido volar en el mar. Las sueltas más difíciles del mundo, esa distancia, en tan poco tiempo, los vientos han sido favorables, las condiciones y el trato a las palomas quedan demostrados. Me dio la alegría más grande de mi vida. Ninguna paloma en toda la historia de la colombofilia en Canarias ha sido más rápida. "La beso, la acaricio y lloro por ella" por el esfuerzo de "Míster Casablanca".
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