May
20
2012
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Artículo - La muda en la paloma mensajera. PDF Print E-mail
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Por Francisco Sanchez Ramirez

Todos los años por estas fechas, y a partir de los fuertes calores, se verifica la muda o cambio de plumaje de nuestras palomas mensajeras, conocida de todos los colombófilos y a la que tan poca importancia se suele dar. Es lamentable ver que no sólo muchos aficionados no prestan la atención debida a este fenómeno, sino que muchos entendidos en la materia pasan de ello, como si no se tratase de algo de gran importancia. Las plumas, principalmente las grandes de las alas (remeras primarias) y las de la cola (timoneras), son las armas de nuestras palomas, y si no realizan una buena muda difícilmente podremos pensar en alcanzar triunfos en la campaña venidera.

Por tal motivo, debemos examinarlas y observarlas cuidadosamente para conocer su estado, ya que nada podremos esperar de una paloma que tenga las plumas en malas condiciones.

Por otro lado, las plumas nos dicen con gran exactitud el estado de salud que goza un palomar, y vamos observando a grandes rasgos cómo se va verificando la muda.

La naturaleza ha dispuesto este fenómeno de tal manera que siendo de vital importancia y de imperiosa necesidad para las palomas, ésta se realice sin alterar para nada su organismo. Es decir, obrando de acuerdo a sus necesidades particulares; en algunos ejemplares la muda es rápida y la caída de las remeras es simultánea de dentro hacia fuera; de la primera a la décima, el crecimiento de estas plumas al principio es rápido y más lento al final, y la caída de la siguiente se produce cuando la anterior llega aproximadamente al setenta por ciento del tamaño normal.

Las plumas del anteala (secundarias) caen de fuera hacia dentro, pero su caída no ofrece la regularidad de las remeras primarias; no siempre cae la primera, pues algunas veces caen varias al mismo tiempo. Cuando la muda va por la séptima remera, se extiende a la cobertura del cuerpo y la cabeza, así como a la cola (timoneras). Éstas caen por pares del centro a los extremos y se mudan generalmente en último término las penúltimas. Estas timoneras son las más difíciles de comprobar si han sido mudadas; si se tiene la debida experiencia deben señalarse. La muda del plumón no siempre se acaba antes de la primavera, en este caso se termina en esta estación.

La muda puede provocarse o retrasarse. Se provoca con ciertos alimentos de altas calorías, baños calientes o una posición apresurada. Se retrasa por el frío, actividad sexual, la oscuridad, la falta de baño, etc.

Ha de observarse que la muda sea simétrica, es decir, que las plumas de ambos lados caigan al mismo tiempo, pues lo contrario es señal de debilidad y de mala salud. Si se trata de animales que han brillado en los concursos, deben reservarse; de no ser así, hay que ir pensando en eliminarlos sin contemplaciones. Merecen especial cuidado algunas palomas que no han terminado la muda del año anterior, y al comenzar de nuevo la continúan por donde iban anteriormente.

En nuestro clima canario sucede que los pichones, excepto los tardíos, mudan igual que las adultas, con la única diferencia de que es más rápida; normalmente su primera remera cae de los 45 a 48 días de edad aproximadamente. La muda es de una gran importancia y de ella depende el porvenir del palomar. Eso es un proceso que beneficia y nos impulsa a ver constantemente la salud de la paloma, pero además tiene la particularidad de que sobre la paloma deja seña de tal manera que en cualquier momento nos permite observar en ellas el proceso evolutivo de su salud.

En climas cálidos como el nuestro es fácil ver pronto la aparición del plumón que dejan los palomares llenos hasta la época de la primavera.

Lo más práctico es estudiar las plumas de las alas por si hay algún entrante y saliente en las mismas, dato muy importante que hay que evitar por medio de sus alimentos durante la etapa de la muda. Al término de la misma, nos gusta encontrar unas primeras flexibles, brillantes, con raquis duros y robustos que den prueba de fortaleza.

Es completamente cierto que la muda es un acto fisiológico y necesario, como también es fundamental en la actuación deportiva de la paloma; dependiendo cómo se realice será el éxito o el fracaso en la campaña que se nos aproxima; de poco le vale a un ejemplar ser atléticamente un "crack" si no verifica una buena muda; esto está más que demostrado y una campeona puede ser una mediocridad o aún perderse después de una muda deficiente al año siguiente.

Se dice que quien se oponga a la naturaleza se perjudica a sí mismo. De una feliz muda depende todo el futuro del animal. Ahora más que nunca, los colombófilos deben vigilar a sus palomas con más cuidado, teniendo como objetivo una saludable, completa y rápida muda. Hay cambios también dentro del cuerpo del ejemplar que pueden ser el funcionamiento de partes orgánicas y la renovación de la sangre. Cuando ésta contiene todos los elementos nutritivos para la creación de nuevas plumas, podemos estar seguros de que la paloma se encuentra en el mejor estado de salud y que la muda seguirá su curso normal.

Nos aventuramos a asegurar que las mensajeras que experimentan dificultades con la muda deben tener o haber tenido sangre pobre o impura. Después de la campaña de vuelos puede causar disturbios en la sangre. En este caso es muy conveniente suministrarles de beber un purificante como el té o zarzaparrilla.

Las palomas que tienen problemas con la muda tendrán probablemente dificultades en adquirir su estado de forma para la próxima campaña de viaje. La muda es una función muy importante que está ahora en pleno desarrollo, aunque toda paloma sana continúa su muda a través de todo el año.



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